No suelo alzarme en crítica de cine. No creo que tengo la experiencia, ni los conocimientos necesarios para ello. Pero si puedo ahorrarle a alguien la pérdida de una hora y media de su vida, creo que mi conciencia me obliga a hacerlo.
La semana pasada vi "Vicky, Cristina, Barcelona". Su argumento previsible, su desarrollo lineal, en línea recta y descendente, desde la expectación de ver una película del genial Woody Allen hasta la desesperación de alcanzar las temidas "letras" sin que nada ocurra, el tratamiento tradicional de la imagen y los desgastados trucos de cine, me llevaron a preguntarme si Allen tenía algo contra la humanidad o, simplemente, necesitaba liquidez económica y se dejó el talento en su saxo.
¡¡¡¡ Es que no ocurre nada en toda la maldita película!!!! Los personajes están vacíos. Un par de notas de carácter definen toda su actuación, y la que está loca sigue loca y actúa como loca; y la que es prudente es prudente y actúa prudentemente, desde el principio hasta el final. No hay ninguna evolución, a pesar de los intentos del guionista. Y si los personajes principales son malos, los secundarios son horribles, como la animadora o el jugador de fútbol del instituto en una serie americana.
¿Y la historia? No sorprende. Quizá Woody Allen y la sociedad estadounidense se escandalicen con un trío. A mí me pareció una excusa para que Penélope Cruz y "la rubia" se "coman el morro" en la gran pantalla, porque, como el resto de esta sucesión tediosa de hechos aún más aburridos, parece no tener sentido.

Y el sarcasmo característico del director... brillando por su ausencia.
Creo que lo único que me mantuvo hasta el final fue la genial interpretación de la actriz española, que, realmente, bien merece ser aplaudida, porque es lo único que parece auténtico en este bodrio. Así como los escenarios, que me transportaron a mis vacaciones de verano en Barcelona y me hicieron recordar lo maravilloso de aquel viaje.
Y yo le diría al genio."Sí, Allen, Barcelona es bonita, es especial, pero eso no basta para hacer una película". Por mí puede seguir de gira con su saxo y su cara de aburrido y amargado, hasta que recuerde en que escenario se dejó el talento, porque, desde luego, en Barcelona, no fue.
2 comentarios:
¿no salvas ni la canción?,
yo sí que salvo la canción.
Cierto, la canción también se salva. Es muy buena.
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