lunes, 5 de enero de 2009

La Justicia, ciega... y los Gobiernos, también.

Debe ser que la Justicia no es el único poder que lleva los ojos vendados en pleno siglo XXI. Y es que, cuando veo las imágenes de lo que ocurre estos días en Gaza y la tímida respuesta internacional que han ofrecido grandes entes supraestatales (como Naciones Unidas o la propia Unión Europea) no me queda más remedio que preguntarme: "Y ellos, ¿hacia dónde miran?".

Hacia dónde miran cuando ven una guerra y hablan de una "acción defensiva de Israel"; hacia dónde miran cuando ven a los muertos, a los heridos y no intervienen ni condenan estas acciones absolutamente ofensivas con la fuerza necesaria.

Soy la más firme partidaria de la diplomacia. Sé que nuestros gobernantes deben ser cautos ante una situación tan difícil como ésta. Pero aprobar declaraciones que niegan lo evidente, lo que ha sido visto y entendido por todos los ciudadanos; permanecer inmutables ante cientos de víctimas mortales y miles de heridos, eso no es diplomacía. Es una cobardía miserable. Es un postrarse de rodillas continuo ante Israel y los EE.UU.

Ya está bien de mirar a los israelíes como los grandes damnificados del siglo XX, porque hace mucho que son dueños de su destino, y esto es lo que están haciendo con su destino. Y aún sabiendo que sufren el terrorismo palestino (que es también fuente de dolor y catástrofe), no deben olvidar que son Estado y que están obligados a actuar como Estado y no como criminales.

Que no miren hacia otro lado las naciones; que no miren hacia otro lado los entes supraestatales; que no miren hacia otro lado y que no permiten que la población civil de Israel y Palestina siga sufriendo los perjuicios de una guerra encubierta.



2 comentarios:

Ayrim dijo...

Es lamentable la indiferencia con la que se trata este conflicto, y como se elude lo que allí pasa. Y lo peor es como se habitua el mundo a que sigan sucediendo esto.


Me ha gustado mucho tu blog, voy a enlazarlo al mio. Un saludo!

Bramida dijo...

me gusta la transparencia de este post :)
es difícil hablar de la guerra sin caer en el absurdo maniqueísmo