
Porque no se me ocurre un mejor regalo que este poema de paz:
CARRER DE JOSEP ANSELM CLAVÉ 1
José María Fonollosa
Yo no tengo enemigos. Si me dicen:
-"Aquellos extranjeros enemigos"-
yo veo únicamente a muchos seres
sencillos, como yo. Con uniforme,
como yo. Con fusiles, como yo.
Que piensan, como yo, en cosas corrientes:
el beso de una madre, novia, esposa;
un vaso de cerveza al mediodía;
el hogar, el trabajo, los amigos...
Y esa pizca de amor que de repente
hallamos extraviada en una esquina.
Yo no tengo enemigos. Si me dicen:
-"Mata a los extranjeros enemigos"-
yo no sé a quién matar. No lo son ellos.
No son mis enemigos. Soy como ellos.
Si a alguien he de matar es al que ordena
matar a los que son como yo mismo.
Quien quiere que me mate en otra efigie.
Quien quiere que me muera en otra muerte.
Quien es, si obedecemos, poderoso.
-"Aquellos extranjeros enemigos"-
yo veo únicamente a muchos seres
sencillos, como yo. Con uniforme,
como yo. Con fusiles, como yo.
Que piensan, como yo, en cosas corrientes:
el beso de una madre, novia, esposa;
un vaso de cerveza al mediodía;
el hogar, el trabajo, los amigos...
Y esa pizca de amor que de repente
hallamos extraviada en una esquina.
Yo no tengo enemigos. Si me dicen:
-"Mata a los extranjeros enemigos"-
yo no sé a quién matar. No lo son ellos.
No son mis enemigos. Soy como ellos.
Si a alguien he de matar es al que ordena
matar a los que son como yo mismo.
Quien quiere que me mate en otra efigie.
Quien quiere que me muera en otra muerte.
Quien es, si obedecemos, poderoso.
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